Angie Milena Lara: Construcción de una atleta de ciclismo de montaña
El camino de un atleta se cuenta al finalizar su carrera. Las biografías, series y películas que exploran las aventuras de los grandes deportistas abundan y el interés de la audiencia parece inagotable. ¿Qué hay que decir sobre un atleta que aún tiene la mayor parte de su carrera por delante?
Los inicios de Angie Milena Lara en el ciclismo de montaña tienen todos los ingredientes para ser el trailer de una gran historia.
La primera piedra
“Tocará esperarla”, cuenta Angie, que fue lo primero escuchó cuando algunos hombres la vieron llegar un domingo a montar bicicleta de ruta hacia Mondoñedo; tradicional paseo de ciclistas en las afueras de Bogotá. Con una sonrisa dice que esto, en vez de intimidarla, despertó una llama de competitividad dentro de ella.
No era su primera experiencia montada en una bicicleta. Ella, como miles de bogotanos, usó la ciclovía como un primer contacto con este deporte. El camino del esparcimiento a la dedicación vino por casualidad.
Desde muy pequeña Angie Milena Lara mostraba ser intrépida y arriesgada. Se lanzaba con arrojo escaleras abajo cerca a su casa en una bicicleta de montaña mientras su papá la filmaba. Fue también con él que se atrevió a cruzar las escarpadas lomas de Mondoñedo, terminando de noche pero sorprendiendo a los otros ciclistas con su ritmo de carrera.
Este gusto por la adrenalina y la competencia impulsaron a Angie a convertir su pasión por el deporte en una oportunidad de carrera; fue a las afueras de Bogotá que descubrió que su futuro se viviría en el deporte.
Los modelos y los mentores
Dos pilares encontró Angie Milena Lara en casa. Sus padres, también muy cercanos al mundo del deporte, han sido fundamentales. Su papá la incentivo siempre a probar deportes como el Taekwondo, pero fue pedaleando juntos que la bogotana llegó al ciclismo de montaña. Su mamá ha sido un apoyo constante en la parte anímica y sigue de cerca su carrera sin dudar del potencial y compromiso de su hija.
A los 19 años, se cruzó con Diego Becerra en medio de un momento muy duro. Quién es hoy en día su entrenador, trabajaba en ese entonces para un equipo mexicano y, mientras él se ocupaba de sus funciones, se cruzó con una compatriota desconsolada. La bogotana perdía una vuelta con las líderes por primera vez en una competencia (motivo de eliminación de la prueba) y Becerra, por azares del destino, fue el encargado de reconfortarla y darle ánimos. El camino los juntó y hoy en día el trabajo con Becerra hace que Angie Milena Lara tenga perspectivas muy altas en el deporte y este catalogada como una gran promesa.

La mentalidad del atleta
Siendo muy joven, Angie Milena Lara tuvo una experiencia deportiva en Suiza pues un centro de entrenamiento de la UCI (Unión Ciclística Internacional) le abrió las puertas durante un año. Esta temporada estuvo llena de experiencias, algunas agridulces, pero sobre todo de aprendizajes que le forjaron carácter y mentalidad para la vida y el deporte.
Unido a estas experiencias, Angie tuvo algunos problemas físicos que mermaron su rendimiento. El contacto con jóvenes de otros lugares del mundo y tener que enfrentar sola dificultades que nunca había vivido, le dieron a Lara madurez. Al final de temporada le ofrecieron continuar, pero ella entendió que en ese momento debía recorrer un camino diferente si quería mejorar y alcanzar sus metas. Las derrotas y frustraciones no sólo afianzaron el deseo de seguir en el ciclismo de montaña, también dieron un giro a su mentalidad.
Un cambio fundamental en la actitud frente de la victoria fue la mayor evolución en la atleta. Disfrutar y valorar más cada triunfo se convirtió en una suerte de mantra para su naciente carrera. Pensar que vencer era algo recurrente

